Las ideas nunca llegaron y como buena novata en el mundo de los “bloggers” no halle pronto un tema de conversación.
Decidí simplemente usar este medio como una catársis a mi alma. Tal vez debo decir: “como un micrófono en un sencillo soliloquio - bueno, tan literal no lo creo -”.
Nunca fui la persona más popular en la escuela, ni siquiera en la universidad adonde aún voy. Sí, las personas se sienten alienadas en algún momento, pero debo confesar que toda mi vida he sentido esa alienación muy marcada en mí (¿Paranoia? Me da pereza preguntármelo). Para bien o para mal ese trastorno asocial de la personalidad me ha permitido cultivar habilidades que no desarrollaría en un bar o en una “pijamada” de amigas con los respectivas conversaciones de : “¡Xy es tan atractivo!” ,”¡Xt hoy me dedicó una mirada mientras pasaba al lado de él!“, “¿Será que Xw está saliendo/aún sigue saliendo con esa ramera, amigas?.
Me gusta aprovechar el tiempo que me queda, haciendo arte, divirtiéndome a mi modo o simplemente haciendo silencio y disfrutando de aquello.
En este espacio y a medida que el Otro lo permita, me prometo añadir las creaciones que hacen parte de mí.
Bienvenida, Adriana. Y como diría la bella letra de Fernando Delgadillo “Me voy dejando la puerta abierta para que a tu vuelta no dejes de entrar.”.
